Buenas tardes,
No he dudado en crearos esta entrada y poder compartir esta perspectiva tras las notas alcanzadas en este final de curso 2022, en mis clases particulares. Orgullosa del trabajo desarrollado a lo largo del curso, con nuestras idas y venidas, pero superando el curso con creces.
Pues a eso me refiero, cada niño y niña ha conseguido superarse en sus asignaturas favoritas y no tan favoritas. Para muchos de ellos, algunas asignaturas han sido su talón de Aquiles, pero eso no ha sido motivo alguno para día a día no superarse y mejorar. Aunque a veces los adultos caemos en esa desvalorización/frustración por las notas finales, es necesario reconocer los esfuerzos que han hecho nuestros hijos y hijas por minuciosos que hayan sido, porque con nuestra identificación y valoración hacemos que los niños y niñas crean en ellos/as. Porque son capaces siempre, pero les influye nuestras expectativas, opiniones, actitudes, exigencias. Qué estas deben ser transmitidas con talante (sobre todo cuando tienen esa carga negativa), para que ellos y ellas se sientan motivados y con esa predisposición por aprender.
Un proceso de aprendizaje donde se permita el error y se identifique con el fin de motivarlos a continuar y no a tirar la toalla, por no haber conseguido una calificación mejor.
Os comparto las siguientes frases porque reflejan muy bien lo que quiero transmitiros, y que he podido compartir con las familias de mis alumnos/as.
Trasmitirles a mis alumnos y alumnas que sus calificaciones tienen que ser excelentes sino estaría mal, ya no va conmigo. Pues no les representan como son personalmente ni los progresos o avances que han tenido, el proceso que ha transitado a lo largo del curso. Superarse cada día en un proceso individual que todos sí o sí alcanzan a lo largo del curso e incluso con los años. Veo importante transmitirles mensajes de confianza y aliento, creando en ellos esa motivación, pues con la práctica lo harán mejor. Pero fracasar, tener suspensos o bajas notas también deben ser experimentados y aceptados, pues esto serán motivos para esforzarse, ser constantes y tener paciencia para alcanzar la nota a la que quieran llegar. Realmente, es la guía en ese camino que pueden hacer mejor si quieren y se lo proponen, siempre sin comparaciones, sin forzarlos, dejándoles el tiempo necesario para cada alumno y alumna.
En el sistema en el que estamos, el tiempo es otro elemento clave para que se respete el proceso de aprendizaje de cada niño y niña. Encapsular los contenidos en un tiempo rígido hace que muchas veces, por no decir la mayoría de las veces, haya falta de libertad. Libertad de aprendizaje, libertad para transmitirlos de diversas maneras, con distintos materiales o recursos, que se permitan esos espacios de tiempo para consolidar los contenidos, experimentarlos y vivenciarlos teniendo la certeza de que se han adquirido. Después vemos las dificultades en los pequeños y pequeñas, que a veces no son los culpables de esas exigencias académicas. Realmente no son dificultades es falta de tiempo, es falta de respeto en su etapa de desarrollo o proceso madurativo para alcanzar ciertos contenidos, falta de práctica, falta de escucha e interacción para asentar el conocimiento.
En definitiva, con esta entrada, pretendo que las familias cambiemos la mirada y ayudémoslos a conseguir aprender teniendo en cuenta sus posibilidades, reforzarles su espíritu de superación y enseñarles que cada obstáculo tiene su forma de superarlo, nuestro apoyo es necesario.


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