miércoles, 6 de julio de 2022

Tu hij@ es más que las notas que saca.

Buenas tardes,

No he dudado en crearos esta entrada y poder compartir esta perspectiva tras las notas alcanzadas en este final de curso 2022, en mis clases particulares. Orgullosa del trabajo desarrollado a lo largo del curso, con nuestras idas y venidas, pero superando el curso con creces. 

Pues a eso me refiero, cada niño y niña ha conseguido superarse en sus asignaturas favoritas y no tan favoritas. Para muchos de ellos, algunas asignaturas han sido su talón de Aquiles, pero eso no ha sido motivo alguno para día a día no superarse y mejorar. Aunque a veces los adultos caemos en esa desvalorización/frustración por las notas finales, es necesario reconocer los esfuerzos que han hecho nuestros hijos y hijas por minuciosos que hayan sido, porque con nuestra  identificación y valoración hacemos que los niños y niñas crean en ellos/as. Porque son capaces siempre, pero les influye nuestras expectativas, opiniones, actitudes, exigencias. Qué estas deben ser transmitidas con talante (sobre todo cuando tienen esa carga negativa), para que ellos y ellas se sientan motivados y con esa predisposición por aprender.

Un proceso de aprendizaje donde se permita el error y se identifique con el fin de motivarlos a continuar y no a tirar la toalla, por no haber conseguido una calificación mejor.

Os comparto las siguientes frases porque reflejan muy bien lo que quiero transmitiros, y que he podido compartir con las familias de mis alumnos/as. 






A lo largo de mi experiencia académica, caí en pensar que sacar mejores notas, iba a decir más de mi, que me iba a representar como buena/mejor estudiante o de ser más inteligente. Pero con mi larga trayectoria académica, me he dado cuenta que no tiene nada que ver. Yo no era mis notas escolares, pues a veces no reflejaban mis esfuerzos, constancia, duro trabajo, talante, destrezas y habilidades. Qué cuando llegaba al examen me ponía nerviosa y no sabía plasmar mis conocimientos en un papel, no entendía alguna pregunta, o me centraba en una pregunta más de la cuenta y me dejaba algunas otras en blanco porque el tiempo se me escapaba.  ¿A quién no le ha pasado eso alguna vez? 
Lo que quiero deciros es que las notas escolares son una simple calificación o valoración que demuestran si has alcanzado unos objetivos según el trimestre o el curso, en el que te encuentres. en resumidas cuentas, es un resultado. Seguramente, ese objetivo, lo terminaría alcanzando, pero solo necesitaba algo más de práctica o simplemente tiempo para adquirirlo. Si, Tiempo, sólo eso.

Trasmitirles a mis alumnos y alumnas que sus calificaciones tienen que ser excelentes sino estaría mal, ya no va conmigo. Pues no les representan como son personalmente ni los progresos o avances que han tenido, el proceso que ha transitado a lo largo del curso. Superarse cada día en un proceso individual que todos sí o sí alcanzan a lo largo del curso e incluso con los años. Veo importante transmitirles mensajes de confianza y aliento, creando en ellos esa motivación, pues con la práctica lo harán mejor. Pero fracasar, tener suspensos o bajas notas también deben ser experimentados y aceptados, pues esto serán motivos para esforzarse, ser constantes y tener paciencia para alcanzar la nota a la que quieran llegar. Realmente, es la guía en ese camino que pueden hacer mejor si quieren y se lo proponen, siempre sin comparaciones, sin forzarlos, dejándoles el tiempo necesario para cada alumno y alumna. 

En el sistema en el que estamos, el tiempo es otro elemento clave para que se respete el proceso de aprendizaje de cada niño y niña. Encapsular los contenidos en un tiempo rígido hace que muchas veces, por no decir la mayoría de las veces,  haya falta de libertad. Libertad de aprendizaje, libertad para transmitirlos de diversas maneras, con distintos materiales o recursos, que se permitan esos espacios de tiempo para consolidar los contenidos, experimentarlos y vivenciarlos teniendo la certeza de que se han adquirido.  Después vemos las dificultades en los pequeños y pequeñas, que a veces no son los culpables de esas exigencias académicas. Realmente no son dificultades es falta de tiempo, es falta de respeto en su etapa de desarrollo o proceso madurativo para alcanzar ciertos contenidos, falta de práctica, falta de escucha e interacción para asentar el conocimiento.

En definitiva, con esta entrada, pretendo que las familias cambiemos la mirada y  ayudémoslos a conseguir aprender teniendo en cuenta sus posibilidades, reforzarles su espíritu de superación y enseñarles que cada obstáculo tiene su forma de superarlo, nuestro apoyo es necesario. 



martes, 22 de febrero de 2022

Los errores como una puerta al aprendizaje


 Todos en algún momento de nuestra historia escolar hemos tenido la experiencia de contestar a una pregunta con seguridad de saberla, y después el profesor /a respondernos que es incorrecta. En algunos casos, el profesor /a pasa a otro niño/a para que responda a la pregunta y en otros casos nos han dicho unos comentarios poco afortunados, que nos hacen sentir avergonzados o humillados. Son sentimientos momentáneos, pero si se reiteran estas humillaciones, esta la posibilidad de producirnos una inhibición, puesto que no nos sentiremos con la seguridad ni confianza para lanzarnos a responder otra pregunta. Y es aqui, donde yo quiero llegar, tras el caso de un alumno, donde ve el error desde el lado negativo. 

Os pongo en situación:

Al observar que mi alumno ante la corrección de una tarea muestra sentimientos de impotencia y tristeza, e incluso inaceptación. Decido trabajar con él estos sentimientos y guiarlos a una nueva perspectiva, más enriquecedora para él. Puesto que para aprender, se necesita equivocarse, aceptar que todo no nos puede salir bien a la primera. Que existe un proceso de aprendizaje en el que el error también tiene cabida.

A partir de ello, decidí poner en mi espacio frases motivadoras visibles a todos mis alumnos /as, con el fin de leerlas diariamente, y tratar con naturalidad los errores que cometemos, si, porque todos los cometemos.

Me pareció muy interesante, además, mantener diálogos con este alumno en concreto, cuando está situación de tratar los errores generaba en él cierto nerviosismo o frustración. Pues hablando con la familia, también habían recibido comentarios del tutor en el ámbito escolar, sobre su actitud. El niño no me permitía corregirlo, él aseguraba que la tarea estaba bien. El hecho de borrarle el ejercicio porque estaba mal, hacía que se pusiera a llorar. No llegaba a entender porque se lo borraba. Con él tiempo, dejándole espacio y dialogando entendió que fallar esta permitido que no es un problema. Sino más bien, una oportunidad para entender lo que hacemos con sentido y desde el entendimiento, sabiendo que tenemos la opción de mejorar a partir de esos errores. Esta mejora viene de la mano de facilitar o buscar herramientas que nos lo permita.

 Gracias a la neuroeducación, se ha demostrado que el error es fundamental para que exista aprendizaje, gracias a la plasticidad de nuestro cerebro podemos aprender tanto de los aciertos como de los errores. Esa perspectiva negativa frente al fallo, como antiguamente se tenía, hace que actualmente  y con sustento de estudios de la neuroeducación se acepte el error y no se evite en el proceso de aprendizaje. Al fin y al cabo, desde la perspectiva constructivista, el error es un desajuste entre lo esperado y lo obtenido. Anteriormente, era castigado, pero ahora existe otras perspectivas que permiten analizar y profundizar las causas del error o incluso mejorar aquello que falta por entender, por aprender, por cambiar, etc. 

Para terminar, deciros que la forma de corregir el error en los más pequeños, se aleja de la humillación y desvalorización hacia el niño o niña, en sus intentos por hacer las tareas lo mejor que pueden y saben. Por eso, hay que saber valorar sus esfuerzos y normalizar los errores, desde el entendimiento y el respeto de los distintos ritmos de aprendizaje con los que contamos en un aula. Como suelo decir no todos los niños y niñas aprenden al mismo tiempo y de la misma manera. Por lo tanto, la visión que tenga el docente o adulto sobre el error tendrá una influencia mayor en los niños y niñas, siendo constructivo o no, para el proceso de aprendizaje de cada uno de ellos. La actitud o lenguaje del docente ante la presencia de errores, justificará la reacción-emoción que se genere en el niño ante los mismos. Por ello, lo conveniente, como llevo diciendo es ver los errores, como una puerta de aprendizaje, positivos eso si, al igual que los aciertos; favorecedores ambos del aprendizaje. El diálogo será una herramienta clave en nuestras clases, pues tenemos que conversar de los errores con actitud positiva, con el fin de mejorarlos y corregirlos naturalmente, sin generarles miedos. De esta manera, daremos confianza a nuestros discentes y conseguiremos que quieran compartir lo que están aprendiendo. 

En mis clases particulares el error y los fallos son una herramienta didáctica y dinámica que me permite hacer protagonistas a los niños y niñas de su proceso de aprendizaje. Para mi, es una guía para detectar aquello a lo que debemos dedicar más tiempo o incluso utilizar otra dinámica para su aprendizaje. Dar a conocer los errores invita a corregirlos, desde su autonomía e iniciativa para curiosear, indagar y aprender activamente. 


"Los niños deberían sentirse seguros para poder equivocarse en el colegio (Mar Romera, 2020).

sábado, 19 de febrero de 2022

Preocupación de las familias: La atención y concentración de mi hijo/a.

Esta es una de las entradas más deseadas por algunas familias, pues son muchos los casos en los que estos  me han transmitido cierta preocupación por la falta de atención y concentración de sus hijos /as. Debido a ello, veo conveniente recoger algunos aspectos importantes sobre LA ATENCIÓN Y LA CONCENTRACIÓN,  a partir de más de una experiencia con mis alumnos y alumnas que iniciaron sus clases particulares conmigo, siendo este uno de los motivos que preocupaban al comenzar conmigo. 

En primer lugar, quiero comenzar con la definición de Atención. 

La atención es uno de los mecanismos necesarios, junto con la percepción y la memoria, que nos permite a todos los seres humanos adaptarnos y conocer el entorno. Sabemos que el medio ambiente es complejo, por la gran cantidad de información que recibimos y a la que debemos responder. 

Centrándome en este mecanismo, y para que este funcione, se debe potenciar tanto en el ámbito familiar como en el escolar a través de determinados procedimientos y/o estrategias que se pueden poner en práctica. Además, de este entrenamiento, debemos tener en cuenta que la atención va muy de la mano de ese desarrollo cognitivo y motivacional que tenga el niño o la niña, es decir, de su desarrollo madurativo en estos campos (resaltar que cada niño o niña madura progresivamente de manera diferente en cuanto al tiempo o edad). Es una de las funciones más complejas que realiza el cerebro. Es por ello, que dicha evolución depende de la disponibilidad del sujeto y del ambiente o los estímulos al que se expongan. El equilibrio entre ambos va a ser fundamental. 

Este mecanismo activo, la atención, es constructivo a la vez, pues puede modificarse con la práctica. E aquí el interés por compartiros mi experiencia y el conocimiento al respecto. En este sentido, el entrenamiento de la atención produce cambios en la atención selectiva y la atención sostenida. Y os preguntareis, ¿Cuántos tipos de atenciones hay? voy a responderos. 

Deciros que existen muchos tipos de clasificaciones al respecto, pero quiero centrarme en  estos 4 tipos:  la atención selectiva, sostenida, dividida y alternante.  

  • Atención Selectiva o Focalizada: es la que permite la discriminación de los estímulos. Esta condicionada por las habilidades visuales, que a su vez están vinculadas con las habilidades de control y el reconocimiento de la información. En resumidas cuentas, y según lo dice su nombre se trata de seleccionar un estimulo entre varios. Por ejemplo, atender a una señal e ignorar las distracciones. 
  • Atención Dividida: es la que procesa diversos estímulos y da respuesta a dos o más de ellos. Por ejemplo, la capacidad de hacer dos cosas a la vez.
  • Atención Sostenida: es la capacidad de concentración, es decir, supone mantener por unos cuantos minutos nuestra atención en una tarea o actividad. Ésta está condicionada por el factor de la motivación. 
  • Atención Alternante: es la capacidad de cambiar nuestra atención o foco de un estimulo a otro, para ello es necesario gran flexibilidad cerebral. Por ejemplo, escuchar a la profesora y tomar apuntes.
Teniendo en cuenta los tipos, es importante que os diga que existen multitud de recursos, actividades y tareas organizadas por dificultad, edad o nivel educativo que fomentan y permiten desarrollar los procesos atencionales de los niños y niñas. 

En segundo lugar, quiero hablar de la Concentración
La concentración es el proceso a través del cual nos centramos en un estimulo de manera voluntaria y podemos mantener nuestra atención en él por un tiempo determinado. Igualmente, esta capacidad se puede entrenar. E incluso, es relevante deciros que con el hábito, los niños y las niñas, paso a paso irán alcanzando mayor concentración por mayor tiempo. A continuación, os comparto el tiempo medio de concentración según la edad. 




Ante todo lo expuesto, he de decir que la concentración es un proceso en el que se necesita del razonamiento y su mantenimiento en el tiempo resulta algo complejo en los niños/as, por lo que a través del hábito podemos conseguir grandes avances. Siempre siendo flexibles y adaptándonos a las edades de los más pequeños y pequeñas, o por el contrario, conseguiremos que aparezca el agotamiento y la falta de motivación. Es preferible hacer descansos entre tarea y tarea, y no abrumarlos. 

Una vez visto la teoría, os comento como he trabajado con mis alumnos y alumnas la atención y concentración. 

1) Un pilar importante es la MOTIVACIÓN. Estar constantemente motivándolos, creando nuevas actividades y reforzando sus avances, han sido claves. He conseguido que vean divertidas las tareas y, por lo tanto, disfruten de ellas. Incluir colores, juegos, bits, murales, materiales manipulables hacen que se concentren por más tiempo. 

2) Hacer DESCANSOS. Como anteriormente os he dicho, es importante darles tiempos de descanso entre las actividades. Cuando observo agotamiento en mis alumnos/as, hacemos pausas de 5-10 minutos, o incluso, cambiamos el foco y dialogamos. 

3) Tener un BANCO DE ACTIVIDADES ESPECIFICOS  para trabajar la atención y la concentración. Contar con una gran variedad de ejercicios concretos para cada edad, hace que tenga una herramienta más para captar la atención de ellos y ellas. Por ejemplo, laberintos, juegos de asociación visual, objetos intrusos, buscar diferencias o figuras iguales, juegos de orden y clasificación, de descifrar códigos o enigmas con símbolos, colorear mándalas, seguir instrucciones, entre otros, son algunos de los más utilizados para ir desarrollando la atención. 

4) Otra clave es el TIEMPO. No meter presión, ni agobiar a los niños y niñas ha hacer una tarea en un tiempo determinado sino son capaces, ya que esto ocasionaría a los pequeños estrés.  La flexibilidad y el respeto del ritmo de evolución y aprendizaje de cada uno y una, pues ya sabemos que cada niño/a aprende de manera diferente y a su ritmo. 


jueves, 10 de febrero de 2022

Los Elogios Y Recompensas


Inicialmente, parto desde este tema, por los casos y situaciones que se me han dado en mis clases particulares. Os pongo en situación...

Desde el minuto uno, que inicie este proyecto, utilice sellos y adhesivos para motivar a mis alumnos y alumnas en sus tareas escolares, reforzar y corregir con boli verde y rojo, asociando el bien y el mal respectivamente. Destacando así los errores, pero también los aciertos. Al unísono, al finalizar las clases se llevaban un sello motivador (con frases del tipo, ¡Buen trabajo! ¡Sigue esforzandote!, ¡Felicidades!,¡Súper!...) o una pegatina de carita sonriente, de las cuales  ellos y ellas elegían el color. 

Durante un año y medio mi interés era motivarlos y darles valor a todo lo que hacían y aprendían. Hasta que llegó, hace unos pocos días, en los que observe como los niños y niñas me demandaban el sello cuando se me olvidaba o cuando sacaban una buena nota y querían un color de sello en concreto, porque eso sí, algunos de ellos y ellas por el color ya sabían la frase (buscando la más top). Es cierto, que a veces no les daba sello por olvido y otras veces pues  los alumnos y alumnas más grandes, no lo demandaban, ni lo querían (por ser mayores), lo cual lo respetaba. Esto me ha hecho ver que el foco no estaba en el proceso de aprendizaje en sí, sino más bien en el resultado de alcanzar la recompensa (pegatina/sello). 

Ya en varios casos, me doy cuenta que algunos alumnos y alumnas, nada más llegar me preguntaban "¿Qué sello les iba a dar? O ¿Qué pegatina tocaba hoy? Siendo una "costumbre" por ambas partes, el realizar este refuerzo. Este hecho, hace que me de cuenta que esta práctica da buenos resultados, pero también está creando en mis alumnos y alumnas dependencia. 

Entonces, veo incluso que esa motivación extrínseca beneficia hasta un punto, siempre que  exista  un equilibrio entre esta y la motivación intrínseca. Por ello, es conveniente  transmitirles que  ellos no necesitan ese sello, porque tienen esa motivación intrínseca, voy a las clases a aprender sin importar los errores o fallos que tenga (de este tema también hablaré en otra entrada). El error es cuando nos acostumbramos a los halagos del adulto u otros, sin desarrollar esa motivación intrínseca. 

Como reflexión desde lo consciente y visible en las conductas de mis alumnos, reconozco que  parte de responsabilidad es mía. Ya que en su momento tomé esa decisión, la cual tuvo resultados a corto plazo, pero no pensé (sino es por la práctica) que tanto ellos y ellas, como yo, lo tendríamos incorporando de manera tan automática; no viendo, por mi parte, el lado desfavorable que tiene esta herramienta tan utilizada en la Educación.  Donde creo yo misma un juicio de valor en las actividades y tareas escolares, que hace que cree una adicción en mis alumnos e influya en sus emociones e incluso conductas, cumpliendo con los del adulto y esto  dependa de esta táctica. 

A partir de ello, he estado reconsiderando también mi lenguaje hacia ellos y ellas, en el sentido de utilizar las expresiones ¡Muy bien! ¡Bien hecho! ¡No así no es! ¡Esto es un churro!, etc. Al respecto, la lectura del artículo "5 razones para dejar de decir "Muy Bien" de Alfie Kohn, que  se recomendaba en un podcast de Educación Respetuosa de Marta Martín. Son muchos los motivos en los que es necesario tomar y usar otras alternativas, y cuidar los adultos y profesionales nuestras palabras,  favorecer espacios donde entablemos un diálogo con nuestros alumnos y alumnas que no repercuta en su autoestima, control del comportamiento y esa dependencia de la que hablaba anteriormente, sino más bien que ellos se den cuenta de sus logros y disfruten tanto de sus éxitos como de sus fracasos, viendo ambos desde el aprendizaje, pues así es el proceso. 

En síntesis, registrar estas situaciones y estas reflexiones  a partir de ellas, me ayudan a dar el paso hacia la mejora. Pues nunca es tarde, si nos damos cuenta a tiempo. Por ello, a partir de ahora intentaré prestar mayor atención a mis palabras, pretendiendo usar frases de aliento y evitar las frases de elogios.  Mi principal objetivo es respetar sus procesos individuales del aprendizaje y conectar  con sus emociones y, desde el amor y la valoración de sus esfuerzos, dejando de lado el resultado. 


Frase recogida: "Nosotros elogiamos más porque necesitamos decirlo, que porque nuestros niños necesiten oírlo".

Tu hij@ es más que las notas que saca.

Buenas tardes, No he dudado en crearos esta entrada y poder compartir esta perspectiva tras las notas alcanzadas en este final de curso 2022...